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Bodegas Cupani: viñas viejas y viticultura ecológica en San Vicente de la Sonsierra

Bodegas Cupani (Heredad San Andrés), en San Vicente de la Sonsierra: la familia Eguíluz, viñas viejas en vaso y viticultura ecológica desde 1992. Vinos artesanos de Rioja de producción limitada.
Viñedo en la Sonsierra riojana en otoño, entorno de Bodegas Cupani

En San Vicente de la Sonsierra, el pueblo riojano de los lagares tallados en la roca y las cepas viejas en vaso, una familia lleva más de dos décadas haciendo las cosas al revés de como mandaba el manual: primero el viñedo, después todo lo demás. Se llaman Eguíluz, su bodega es Heredad San Andrés y firman sus vinos con un nombre que rescataron del olvido: Cupani.

San Vicente de la Sonsierra pertenece a la Sonsierra riojana, la franja de Rioja Alta que se extiende por la margen norte del Ebro, al pie de la Sierra de Cantabria. Es tierra de viña vieja en vaso, suelos pobres y clima fresco de altitud, un rincón donde el tempranillo se expresa con una tensión y una frescura poco habituales en la denominación. Aquí, donde la historia del vino se remonta a época medieval, es donde los Eguíluz han construido su proyecto.

Un nombre rescatado de antes de la filoxera

«Cupani» no es un invento de marketing. Es uno de los nombres con los que se conoció el tempranillo antes de que la filoxera arrasara el viñedo europeo a finales del siglo XIX. La familia lo recuperó para bautizar el proyecto y, de paso, para reivindicar una idea: que la variedad y el lugar estaban aquí mucho antes que las modas. Ponerle a la bodega el nombre histórico del tempranillo es, en el fondo, una declaración de principios.

Enrique Eguíluz: ecológico treinta años antes de que se pusiera de moda

La historia de Cupani no empieza con una etiqueta bonita, sino con una decisión que en su momento pareció una excentricidad. En 1992, cuando la norma en Rioja era el herbicida y el suelo desnudo entre las cepas, Enrique Eguíluz padre dejó de usar químicos y sembró cubiertas vegetales entre sus viñas. Hablamos de treinta años antes de que «viticultura regenerativa» y «cubiertas» se convirtieran en argumento de venta. Entonces no lo entendía casi nadie; hoy es el camino que persigue media denominación.

Laboreo con mula entre cepas viejas en Bodegas Cupani (viticultura ecológica)

Enrique dejó la cooperativa a finales de los noventa para elaborar por su cuenta y, junto a su mujer, Magdalena de Mendoza, fundó la bodega a comienzos de los 2000. El proyecto es hoy un asunto estrictamente familiar: los padres y sus dos hijos, Enrique y Miguel, se reparten el año entero de trabajo, del viñedo a la botella. No hay equipo de marketing ni enólogo estrella de fuera; hay una familia y sus parcelas.

La familia Eguíluz, Bodegas Cupani (Heredad San Andrés)

La Viña de San Andrés: cepas entre una necrópolis y lagares en la roca

Si un solo lugar explica esta casa, es la Viña de San Andrés, el pago que da nombre a la heredad. Es una parcela amurallada que la familia recuperó al pie de la Necrópolis de San Andrés, un conjunto medieval de tumbas antropomorfas excavadas en la roca que se remonta a los siglos X y XI. A su alrededor, diseminados por la ladera, sobreviven los célebres lagares rupestres de San Vicente: pilas talladas directamente en la piedra donde, hace siglos, se pisaba la uva a pie de viña. No es un decorado: es un paisaje donde la vid, la muerte y el vino llevan mil años conviviendo en el mismo pedazo de tierra, algo que ninguna bodega nueva puede fabricar ni comprar.

Estos lagares excavados en la roca, repartidos por toda la Sonsierra junto a ermitas y guardaviñas de piedra, son testigos de que aquí se elabora vino desde época medieval. La familia no ha inventado nada: ha tomado el relevo de una cadena que empezó siglos antes que ellos, y trabaja la Viña de San Andrés con esa conciencia. Cuando se prueba el vino de este pago, se bebe también ese arraigo.

La viña se asienta sobre suelo arcillo-calcáreo, a unos 537 metros de altitud y con orientación norte, lo que le da frescura y maduraciones lentas. Son cepas veteranas, trabajadas sin herbicidas desde hace más de treinta años. De ahí sale la gama alta de la casa, y se nota: el vino tiene el aire de un sitio con memoria.

Una veintena de hectáreas en vaso, cuatro manos

Cupani cultiva alrededor de una veintena de hectáreas de viñedo en vaso repartidas por la Sonsierra, todas en ecológico. Entre ellas hay auténticas joyas, como una pequeña parcela de garnacha de cepas que rozan el siglo de vida, de la que apenas salen unos cientos de botellas. La producción total es deliberadamente corta: en el entorno de las trece mil botellas al año, todas de viña propia, coherente con una casa que prioriza el detalle sobre el volumen.

El cultivo en vaso: la cepa libre, podada en forma de pequeño arbusto, sin alambres ni espaldera, es el sistema tradicional de la Sonsierra y el que exige más trabajo manual, porque ni se mecaniza fácil ni perdona. En parcelas viejas como estas, con rendimientos bajos por naturaleza, es también el que da uva más concentrada y con más sello del sitio. Mantenerlo, sumado a las cubiertas vegetales y a la renuncia a los herbicidas, convierte cada hectárea en un ejercicio de paciencia que se paga en las botellas.

Vendimia manual en Bodegas Cupani, San Vicente de la Sonsierra

Ese detalle se ve en la bodega. La vendimia se hace a mano, en cajas pequeñas, seleccionando la fruta. Y para su vino más ambicioso, Sir Cupani, que solo se elabora en las añadas que lo merecen, el despalillado se hace grano a grano, a mano, sin despalilladora, separando cada baya de las viñas más viejas. Es un trabajo obsesivo que solo tiene sentido cuando la escala es humana y la familia está dispuesta a dejarse las horas.

Los vinos: de Rielo a Sir Cupani

La gama dibuja el viñedo de menor a mayor concentración y ambición. En blanco, Rielo, una viura con carácter que demuestra que la Sonsierra también sabe de blancos. En tinto, Cupani Tempranillo es la puerta de entrada a la casa, fresco y de pueblo; Cupani Garnacha nace de esas cepas casi centenarias; Baskunes sube un peldaño en selección; y en la cumbre, Sir Cupani, el tinto desgranado a mano de las viñas más viejas, reservado a las grandes añadas.

Es una gama pequeña, honesta y muy ligada a su origen: vinos artesanos de Rioja, de viticultura ecológica en San Vicente de la Sonsierra, hechos por una familia que empezó a cuidar el suelo cuando nadie lo hacía. Si te interesa este rincón de la Sonsierra, comparte pueblo y espíritu con otra casa de nuestra selección, 3 Viñerones, también de San Vicente de la Sonsierra. Y puedes ver el resto de nuestra selección en la tienda de vinos.

Puedes ver también todos los vinos de Bodegas Cupani y el resto de nuestra selección de D.O.Ca. Rioja.

Lo que cuenta la bodega

  • La Finca San Andrés se plantó en 1982, a unos 537 metros, sobre suelo arcillo-calcáreo con mucho canto rodado. Fuente
  • De esa parcela salieron 1.006 botellas de Sir Cupani 2023, con la uva desgranada a mano, grano a grano. Fuente
  • Del Cupani 2022 se embotellaron 4.874 botellas y 100 magnums. Fuente

Datos leídos en la web oficial de la bodega el 16 de octubre de 2026.

Vinos de Bodegas Cupani en VIP Drink

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