Nuestra valoración propia, del 0 al 100, para cada vino que entra en la tienda. No sustituye a la crítica: la complementa. Y, sobre todo, responde a una pregunta que ninguna puntuación externa contesta: ¿por qué este vino está aquí?
La Nota VIP es la puntuación que nuestro sumiller pone a cada vino tras catarlo con criterio. Del 0 al 100, como manda la costumbre del sector, pero con una regla propia: en la tienda no entra nada por debajo de 88. Si un vino no llega, no lo verás.
No es marketing ni una nota inflada para vender. Es el filtro que aplica una persona que prueba, descarta y elige. Por eso conviene leerla junto al texto que la acompaña: ahí está el porqué.
Todo lo que no llega a 88 se queda fuera de la selección.
Cada Nota VIP sale de valorar el vino en cinco planos. Ninguno manda por encima del conjunto: un vino redondo es el que los equilibra.
¿Sabe a lo que tiene que saber? ¿Se nota de dónde viene —su uva, su tierra, su clima— o podría ser de cualquier sitio?
Que ninguna pieza se salga: fruta, acidez, alcohol y taninos en su sitio. La frescura es lo que hace que apetezca otra copa.
¿Cuántas cosas cuenta el vino y cómo evolucionan en la copa? La profundidad separa lo bueno de lo memorable.
Lo más difícil y lo más honesto: ¿de verdad da gusto beberlo? Un vino puede ser perfecto sobre el papel y aburrido en la mesa.
Lo que ofrece por lo que cuesta. Aquí caben joyas de 12 € y también botellas caras que las valen —y no entran las que no.
Cuando un vino tiene puntuación de The Wine Advocate, la verás en su ficha, literal y con su firma. La Nota VIP va al lado, no en su contra.
La referencia mundial. Una nota de un crítico internacional, útil para situar el vino en el mapa grande.
La nuestra. Cercana, con tu tipo de consumo en la cabeza, y presente también en los vinos que no tienen nota de Parker.
Si falta uno de los dos datos, ese distintivo no se muestra. Preferimos un hueco a un número inventado.
La nota te orienta; la persona te acierta. Escríbenos por WhatsApp y te decimos si es tu vino.