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Virtus: el sueco que hace vino en la Ribera del Duero

Por qué un vino de la Ribera del Duero lleva un caballo sueco en la etiqueta. La historia de Bodegas Virtus, en Aldeyuso, y sus cuatro vinos de viñas viejas de altura.
Bodegas Virtus y su herradura dorada en Aldeyuso, Ribera del Duero

Un caballo rojo en una etiqueta de Ribera

Hay una pregunta que cualquiera se hace la primera vez que tiene delante una botella de El Sueco: qué hace un caballo de madera sueco en la etiqueta de un tinto de la Ribera del Duero.

La respuesta es la más sencilla posible. Iñigo López de la Osa, que está al frente de Bodegas Virtus, nació en Suecia. El vino lleva ese nombre porque él es el sueco, y la figura de la etiqueta es el caballo de Dalecarlia, uno de los símbolos del país. No es una ocurrencia de marketing: es una firma.

Aldeyuso, a la sombra del castillo de Peñafiel

La bodega está en el Pago de la Fuentecilla, en Aldeyuso (Valladolid), con el castillo de Peñafiel a la vista. La historia familiar arranca en 1986, con la familia Escribano. Al frente estuvo durante años Paloma Escribano, madre de Iñigo, de quien la casa reconoce que heredó la afición al vino y una forma de entenderlo: calidad por encima de todo, mirada innovadora y apuesta temprana por el biodinamismo, la sostenibilidad y el respeto por lo natural.

En 2012, Iñigo y su mujer, Francesca Franco, relanzan el proyecto, que desde 2013 opera como Bodegas Virtus con una fuerte inversión en instalaciones.

Los viñedos de Aldeyuso tienen además un detalle que gustará a quien conozca la zona: están entre los primeros que se plantaron en espaldera en toda la Ribera del Duero.

Y sí, hay caballos de por medio también en la otra rama de la historia. La afición de Iñigo y sus hermanos viene de su abuelo, don Mariano Escribano de la Torre. En esta casa el caballo no es un logotipo: es de familia.

Dónde están las viñas, que es lo que importa

Virtus no hace vino de una sola parcela cómoda junto a la bodega. Trabaja viñedos repartidos y, sobre todo, altos:

  • Sotillo de la Ribera y Hontoria de Valdearados (Burgos), laderas soleadas a 850 metros.
  • Páramo de Moradillo de Roa (Burgos) y Villálvaro (Soria), a 950 metros.
  • Zazuar (Burgos), por encima de los 900 metros, para los albillos.
  • Los viñedos propios que rodean la bodega en Aldeyuso.

Son suelos calizos de textura franca arcillo-arenosa, con cantos de río en algunas parcelas y piedra blanca caliza en otras. Y son viñas viejas: entre 35 y 80 años en El Sueco, más de 60 en Virtus, y majuelos tradicionales formados en vaso para los blancos.

Esa altitud es la clave de por qué estos vinos no son los tintos pesados que mucha gente asocia a la Ribera. A 950 metros las noches refrescan, la uva madura despacio y la acidez aguanta. Se nota en la copa.

Cuatro vinos, dos de ellos blancos

Lo que más llama la atención del catálogo de Virtus es que la mitad son blancos, algo todavía poco común en una denominación que durante décadas fue sinónimo de tinto. El albillo mayor, la variedad blanca autóctona de la zona, está viviendo su momento, y Virtus lo trabaja en serio: fermentación en barrica, crianzas largas sobre lías y una parte en ánfora de cocciopesto.

El Sueco 2022. Tempranillo con un 8 % de garnacha, de viñas de entre 35 y 80 años en viticultura ecológica. Levaduras autóctonas, vinificación por parcelas en depósitos pequeños y doce meses sobre lías en roble francés. Fruta roja fresca, regaliz, un fondo de violeta y un toque de pimienta blanca al final. Es la puerta de entrada a la casa, y es un vino honesto a más no poder.

El Sueco Albillo Mayor 2023. Fermentado en barrica a 17 grados, sin maloláctica, con más de seis meses sobre lías y un 5 % criado siete meses en contacto con las pieles en ánfora. Manzanilla, hinojo, cáscara de limón, pomelo y brioche. Final amargo y largo, de los que piden otra copa. Solo 3.894 botellas.

Virtus 2020. Tempranillo de viñas de más de 60 años, llenado por gravedad y 890 días sobre sus lías en barrica. Fruta negra, kirsch, cacao, cuero y hoja de tabaco. Es un vino para beber ahora o guardar diez años. La crianza que lleva encima no se improvisa.

Virtus Albillo Mayor 2021. La añada de Filomena. Fermentación espontánea en barrica, dieciséis meses en roble de 300 litros y otros ocho en una barrica de 600, siempre sobre lías, con un 10 % en ánfora. Flores blancas, camomila, un perfil anisado de enebro y laurel muy marcado de la variedad, y una boca envolvente con un amargor elegante que lo sostiene. 1.800 botellas. Si te interesan los blancos españoles de guarda, este es de los que hay que probar.

Por qué los tenemos

Porque cumplen las cuatro cosas que pedimos a cualquier vino que entra aquí: hay una persona detrás con nombre y apellidos, las viñas son viejas y están identificadas, el trabajo es manual y cuidadoso, y el precio se corresponde con lo que hay dentro de la botella.

Y porque los blancos de albillo mayor de altura son una de las cosas más interesantes que están pasando ahora mismo en España. Virtus lleva años en eso, no se ha subido al carro la semana pasada.

Fuentes de la historia de la bodega: la propia web de Bodegas Virtus. Los datos técnicos de cada vino proceden de las fichas facilitadas por la bodega.

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