
Qué es el godello

El godello es una uva blanca del noroeste peninsular que los consejos reguladores tratan con una deferencia que no todas reciben. En el pliego de condiciones de la Denominación de Origen Protegida Valdeorras encabeza la lista de variedades blancas preferentes, por delante de loureira, treixadura, dona branca, albariño, torrontés y lado. En Ribeira Sacra y en Ribeiro figura también entre las preferentes. Y en la Denominación de Origen Bierzo, que trabaja con una lista corta de cinco variedades, el Consejo Regulador la describe como variedad blanca adaptada al terreno y a las laderas de la comarca, y le atribuye el 16,7 por ciento de la uva que se cultiva en la zona de producción, el segundo puesto por detrás de la mencía.
Lo que uno encuentra en la copa es un blanco de cuerpo medio tirando a amplio, con una fruta que va del melocotón blanco a la manzana y el membrillo según el sitio y la añada, un fondo mineral que en los suelos de pizarra se nota salino y una acidez que no es punzante como la del albariño sino más envolvente. Esa combinación de volumen y frescura explica que aguante crianzas en lías, en fustes grandes o en madera sin perder el norte. Admite trabajo de bodega, lo que significa que una misma variedad puede dar un vino directo y afilado o uno untuoso y serio: conviene saber de dónde viene cada botella.
Valdeorras, donde se volvió a plantar

Valdeorras es la referencia histórica del godello y la única de estas denominaciones que lo tiene por emblema. Son ocho municipios de la provincia de Ourense, O Barco de Valdeorras, A Rúa, Vilamartín de Valdeorras, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, Larouco, Petín y Rubiá, en un valle profundo por el que discurre el río Sil. El pliego sitúa la comarca entera entre los 300 y los 700 metros de altitud, con clima mediterráneo-oceánico de influencia atlántica, inviernos fríos y veranos cálidos, precipitaciones entre 850 y 1.000 milímetros anuales y temperaturas que oscilan entre mínimas de 8 y máximas de 33 grados. El subsuelo es variado: pizarras ordovícicas en buena parte de la comarca, suelos arcillo-calcáreos en O Barco y Rubiá y suelos sueltos de textura franco-arenosa sobre granito en A Rúa, Petín y Larouco. Esa diversidad de suelo, y no solo la variedad, es la que separa un godello de otro.
El relato popular cuenta que el godello estuvo a punto de desaparecer. Lo que consta en el pliego es más concreto y quizá más elocuente: que tras la filoxera se recurrió a portainjertos americanos que daban vinos que nada tenían que ver con los vinos de Valdeorras, que en 1974 surge la idea de hacer una reestructuración del viñedo en la comarca bajo el programa REVIVAL y que esa idea se empieza a llevar a cabo en 1976 con el objetivo de la recuperación, potenciación y mejor aprovechamiento de las variedades propias de la zona. De ese plan sale el Valdeorras moderno, y con él el godello que hoy se bebe en media Europa. La denominación lo ha blindado además en la etiqueta: solo los vinos elaborados exclusivamente con esa uva pueden comercializarse como Valdeorras godello, mientras que la mención de variedades nobles exige al menos un 85 por ciento de preferentes.
Las tres botellas de Valdeorras de nuestra selección son monovarietales puros. El Neno de Viña Somoza, de Viña Somoza, es el godello de entrada de la casa. El Valdesil Godello Sobre Lías, de Bodegas Valdesil, anuncia en el nombre su método de crianza, el que da a esta uva la textura cremosa que tan bien le sienta. Y el Guitián Godello, de A Tapada, es uno de los nombres con los que mucha gente conoció la variedad fuera de Galicia.
Ribeira Sacra y Ribeiro: el godello que acompaña

Bajando hacia el Miño cambia el papel de la uva. En la Denominación de Origen Protegida Ribeira Sacra, repartida en cinco subzonas entre Lugo y Ourense, Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil, el godello es preferente pero convive con loureira, treixadura, dona branca, albariño, torrontés, branco lexítimo y caíño blanco, y el peso de la denominación está en el tinto. El pliego describe un paisaje de bancales, muras y socalcos en laderas de pendientes muy acusadas, con el Miño y el Sil corriendo hacia su confluencia a través de gargantas de fuerte verticalidad, una pluviometría de 700 a 800 milímetros de media y suelos graníticos y de pizarra de elevada acidez. Es la llamada viticultura heroica, y explica tanto los precios como la escasez.
En Ribeiro, en la provincia de Ourense, el godello es una de las nueve blancas preferentes junto a albariño, albilla do Avia, branco lexítimo, caíño blanco, lado, loureira, treixadura y torrontés. El clima es mediterráneo suavizado por la influencia atlántica, con una diferencia térmica importante entre el día y la noche y escasa pluviometría desde el cuajado, los suelos se desarrollan en su mayoría a partir de materiales graníticos y el cultivo no suele pasar de los 450 metros. Y aquí viene lo importante para quien compra: el propio pliego reconoce como rasgo del lugar la tradición de la mezcla de variedades en proporciones no preestablecidas. En Ribeiro el blanco de siempre es un ensamblaje, no un monovarietal, y eso no es un atajo sino el estilo de la casa. En Ribeira Sacra el pliego añade un matiz de orgullo local: los viticultores huyeron del fácil recurso de acudir a la importación de variedades foráneas.
Conviene por tanto un aviso antes de pulsar comprar. Tres de nuestras nueve referencias no son godellos puros, sino mezclas en las que el godello acompaña. El Lapola, de Dominio do Bibei, en Ribeira Sacra, lleva godello con albariño y merenzao, esta última una tinta preferente de la denominación. El Laudes Ribeiro, de Lázaro Moreno Sotelo, es un ensamblaje de albariño y godello. Y el Cuñas Davia Lías, de Cuñas Davia (Adegas Valdavia), es treixadura con albariño y godello, es decir, el esquema clásico del Ribeiro con la treixadura al mando. Quien busque la voz del godello en solitario debe mirar a Valdeorras o al Bierzo; quien busque el blanco gallego tradicional, estos tres son el camino.
El Bierzo, al otro lado de la raya

El Bierzo no es Galicia administrativamente, pero en la copa se le parece bastante. Ocupa el noroeste de la provincia de León, con el viñedo en terrenos con pendiente desde los 450 hasta los 800 metros, y el Consejo Regulador describe una climatología continental con influencia del océano, en la que la barrera natural de la Sierra de los Ancares calma el ímpetu de las borrascas atlánticas. Llueven 721 milímetros al año, los suelos son de textura franco-limosa, moderadamente ácidos, con un pH cercano a 5,5 y sin carbonatos, y la denominación suma 2.300 hectáreas inscritas, 69 bodegas y 981 viticultores. El reparto varietal es revelador: mencía 70,5 por ciento, godello 16,7, palomino 9, doña blanca 2 y garnacha tintorera 1,5. El godello berciano suele tener algo más de cuerpo y menos filo que el de Valdeorras, con la fruta más amarilla.
Dos de nuestras referencias bercianas son godello puro. El Raúl Pérez La del Vivo Lomas de Valtuille, de Raúl Pérez, y el O Chan, de Pariente Tradición Familiar, son dos lecturas distintas de la misma uva en la misma comarca.
La tercera es un caso aparte y hay que decirlo con claridad: el Verónica Ortega Cobrana es un tinto, no un blanco. Verónica Ortega, gaditana formada en Borgoña en Domaine de la Romanée-Conti y Domaine du Comte Armand, con vendimias en el Priorat y una etapa como enóloga en Crozes-Hermitage, elaboró su primer vino en 2010 y se estableció en la zona en 2012. Cobrana toma su nombre de una pequeña aldea del municipio de Congosto, en el Bierzo Alto, en el límite de la denominación, donde trabaja ocho parcelas que vendimia unas dos semanas más tarde que las de Valtuille. Es viñedo en vaso de más de cien años, a 750 metros, sobre pizarra azul degradada en arcilla roja. El vino es mencía en torno al 75 por ciento con godello, doña blanca, palomino, alicante bouschet y estaladina en el resto, blancas y tintas fermentadas juntas, con racimo entero al cien por cien en tino cónico de madera abierto de 5.000 litros y doce meses en ánfora y barrica. La añada 2022 dio 7.750 botellas y 13 grados. Es la manera antigua de entender el viñedo gallego y berciano, con todo plantado y vendimiado a la vez, y el mejor argumento para explicar por qué el godello no siempre llega solo a la botella.
Cómo ordenarlos en la mesa
Para empezar por lo evidente, el Neno de Viña Somoza y el Guitián Godello enseñan la variedad sin maquillaje, y van bien con pescado blanco a la plancha y con cualquier marisco cocido. El Valdesil Godello Sobre Lías pide algo con más grasa, un pulpo o unas verduras asadas con alioli. Los tres blancos de mezcla, el Lapola, el Laudes Ribeiro y el Cuñas Davia Lías, son los más agradecidos en una mesa larga con platos distintos, porque ninguno impone un perfil único. El O Chan y el Raúl Pérez La del Vivo Lomas de Valtuille aguantan carne blanca y guisos suaves. Y el Verónica Ortega Cobrana se sirve fresco, en copa ancha, con carne de caza menor o con un arroz de monte. Ninguno necesita nevera de tres horas: entre diez y doce grados basta, y los más serios agradecen media hora en la copa.
Fran, sumiller de VIP Drink.
Godellos en VIP Drink
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