
Durante décadas, plantar una variedad rara fue mala idea. La filoxera obligó a replantar media España a finales del siglo XIX y, cuando llegó el momento de elegir, ganaron las uvas productivas, resistentes y conocidas. Lo minoritario se arrancó o quedó arrinconado en las esquinas de las viñas viejas, mezclado con otras cepas y sin nombre. Hoy ocurre lo contrario: las bodegas de autor buscan justo esas variedades porque dan vinos que no se parecen a ningún otro.
Esta guía reúne las recuperaciones españolas mejor documentadas. Solo hemos incluido datos que constan en el BOE, en los pliegos de las denominaciones de origen o en los centros de investigación que hicieron el trabajo.
Morenillo, doce años de papeleo en la Terra Alta
El morenillo es el ejemplo perfecto de lo lenta que puede ser una recuperación. El Consell Regulador de la DO Terra Alta presentó la solicitud al INCAVI en mayo de 2008. La modificación del pliego que la autoriza no se publicó en el BOE hasta principios de abril de 2020: doce años de trámite. Hoy figura como variedad tinta autorizada en el pliego de la DOP Terra Alta, en la comarca tarraconense donde el viñedo se sitúa entre los 350 y los 550 metros.
Merecía la pena esperar. Es una uva de poco grado y poco color que aporta acidez y aromas primarios, y la propia denominación le atribuye elegancia, sutileza, frescor y delicadeza. Justo lo que hoy se busca y lo que hace cincuenta años se consideraba un defecto.

Pampolat y mondragón: dos uvas del Alto Palancia y un banco de germoplasma
En Viver, en la comarca castellonense del Alto Palancia, la cooperativa local se empeñó en recuperar dos tintas autóctonas que habían desaparecido tras la filoxera. La identificación no se hizo a ojo: participaron el grupo COMAV de la Universitat Politècnica de València, el banco de germoplasma de El Encín, el Jardín Botánico de Valencia y el Servicio de Sanidad Vegetal de la Conselleria.
Conviene poner bien las fechas, porque circulan mezcladas. Quien las inscribió en el Registro de Variedades Comerciales fue el Ministerio de Agricultura, mediante la Orden APA/743/2019, de 27 de junio, publicada en el BOE número 160 del 5 de julio de 2019. La mondragón lleva el código 20150031. El año 2023 también existe, pero corresponde a otro registro distinto: la inscripción en el Registro Vitícola de la Comunitat Valenciana, que promovió la Cooperativa de Viver.
La superficie da la medida de lo que hablamos: se empezó con unas 0,3 hectáreas y se amplió después hasta cerca de una. De la pampolat hay descripciones del vino que da; de la mondragón no hemos encontrado ninguna descripción organoléptica en fuente solvente, así que preferimos no inventarla.

Arcos, bonicaire y forcallà: el mapa valenciano que se está redibujando
La Comunitat Valenciana es hoy el laboratorio más activo de España en variedades minoritarias. Tres tintas que estuvieron a punto de perderse figuran ya como autorizadas en el pliego de la DOP Valencia en su revisión de agosto de 2023: la arcos, con el nombre oficial de Miguel de Arco, la bonicaire y la forcallà, inscrita como forcallat tinta. Las tres se incorporaron además al nuevo pliego de la DOP Alicante publicado en el DOGV el 23 de agosto de 2021.
El trabajo de fondo lo firma el grupo COMAV-ETSIAMN de la Universitat Politècnica de València, que identificó la bonicaire entre las accesiones analizadas en 2022 dentro de un convenio financiado por la Generalitat Valenciana. El método no tiene nada de romántico: marcadores microsatélite sobre el ADN de las muestras recogidas en el campo. Esa línea de investigación lleva identificadas más de sesenta variedades.
En la copa, quien mejor las ha defendido es Javi Revert, en La Font de la Figuera, dentro de la subzona Clariano. Su proyecto arranca en 2015 y la primera vendimia es la de 2016. Cultiva la arcos en sus viñedos más altos: en el paraje Els Juncarejos trabaja entre 700 y 830 metros, frente a los cerca de 500 metros de media del valle. Esa diferencia de altitud es la que explica la acidez y el perfume de sus vinos.

Mandó y verdil: la recuperación empezó en la tinaja
En Moixent, en Terres dels Alforins, Celler del Roure lleva desde finales de los noventa trabajando variedades locales. La mandó, autorizada como tinta en el pliego de la DOP Valencia, es delicada, sensible a la botritis y de piel fina, según describe el propio Pablo Calatayud. Durante años se dio por perdida porque los vinos no funcionaban.
La clave del rescate no estuvo en la viña, sino en el recipiente: la mandó no funcionaba en barrica y sí en tinaja. En 2006 la bodega compró una finca de 40 hectáreas con una bodega subterránea de unas cien tinajas, y desde 2015 utiliza también lagares de piedra. El elaborador añade dos advertencias prácticas: la variedad admite vendimia en verde o temprana y no funciona bien en suelos fértiles.
La verdil, blanca, corrió mejor suerte. Está autorizada en el mismo pliego, fue identificada por el COMAV entre las accesiones analizadas en 2022 y la bodega la emplea en su blanco Cullerot junto a pedro ximénez, macabeo, malvasía y tortosí.
Sumoll: de mayoritaria a despreciada y de vuelta
La sumoll cuenta la historia al revés. Hace setenta años era de las tintas más plantadas de Cataluña y acabó rechazada por su supuesta baja calidad. El Registro de Viñas de Cataluña la sitúa hoy en unas 150 hectáreas.
La rehabilitación tiene fecha y autor: Heretat Mont-Rubí fue pionera con el primer sumoll monovarietal, de la vendimia de 2001, y el Consejo Regulador de la DO Penedès la aprobó en 2010. Está admitida además en las DO Catalunya, Pla de Bages y Tarragona y en Clàssic Penedès, pero no en Cava. Da vinos de color pálido, acidez alta, pH bajo, cierta rusticidad y taninos salvajes. No es una uva cómoda, y ahí está su gracia.
Una precisión sobre el trepat
El trepat aparece en muchas listas de uvas resucitadas y conviene matizarlo. Su Consejo Regulador, el de la DO Conca de Barberà, la presenta como variedad autóctona y emblemática de la comarca, no como una variedad rescatada de la desaparición. Se cultiva también cerca del río Corb y en la Conca de Tremp, se ha usado sobre todo para rosados tranquilos y espumosos, y se incorporó al nuevo pliego de la DOP Alicante en 2021. Es una variedad revalorizada más que resucitada, y la diferencia importa.
Qué puedes probar ahora mismo
De todas estas uvas, las valencianas son las que están dando vinos más sorprendentes. En nuestra selección encontrarás el Javi Revert Sensal 2024, un ensamblaje de bonicaire, forcallà, arcos y garnacha que resume en una botella todo el trabajo de recuperación de la subzona Clariano, y el Javi Revert Simeta 2024, monovarietal de arcos de sus viñedos altos.
Si quieres seguir tirando del hilo, la página de Javi Revert reúne todo lo que tenemos suyo, y en qué es la Nota VIP te contamos cómo puntúa estas botellas nuestro sumiller.
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