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La otra Ribera del Duero: altura, pueblo y viña vieja

La Ribera que no es potencia ni madera. Qué dice de verdad el pliego sobre altitud y vinos de pueblo, por qué está pasando ahora y qué botellas la explican.
Vista aérea de hileras de viñedo, paisaje vitícola de altura

Cuando alguien dice "Ribera del Duero", la mayoría piensa en lo mismo: tinto oscuro, potente, con mucha madera y mucho alcohol. Esa imagen existe y vende, pero cada vez explica menos lo que ocurre allí. Desde hace unos años hay otra Ribera que trabaja al revés: viñas viejas en cotas altas, elaboraciones sobrias y vinos que buscan finura antes que músculo.

Esta guía separa lo que dice la norma de lo que dice el relato comercial. Todo lo que va con cifra está contrastado con el pliego vigente de la denominación, con el Consejo Regulador o con prensa especializada.

Lo primero: la altitud no la exige nadie

Es habitual leer que Ribera del Duero "exige" viñedo de altura. No es así. El pliego vigente de la DOP Ribera del Duero, en su revisión 5, en vigor desde el 31 de julio de 2023, no establece ninguna altitud mínima ni máxima obligatoria para el viñedo. Se limita a describir el relieve de la zona y sitúa la cota alta en 1.014 metros en las lomas interfluviales.

El Consejo Regulador tampoco publica una altitud media, sino un rango: de 720 metros a más de 1.000. Con ese argumento se reivindica como una de las regiones de viñedo más alto del hemisferio norte. La cifra de los 800 metros que se repite en todas partes no sale de la denominación: procede de un artículo de la revista Decanter y se ha ido copiando desde entonces. Dicho de otro modo: la altura es real, pero es una característica del territorio, no un requisito del reglamento.

Viñedos de montaña al pie de grandes cumbres, viñedo de altura
Imagen de ambiente (Pexels, licencia libre)

Segundo: en Ribera no hay "viñedo singular" ni "vino de pueblo" oficial

Esta es la confusión más extendida, y se entiende, porque Rioja sí tiene esas categorías. El pliego de Ribera del Duero no recoge la mención "Viñedo Singular", ni "Vino de Pueblo", ni "paraje". Lo que sí existe es la indicación facultativa por unidad geográfica menor, equiparada a unidades poblacionales, al amparo del artículo 55 del Reglamento (UE) 2019/33, con un mínimo del 85 % de uva procedente de esa unidad.

La fecha se puede fijar con bastante precisión. El pliego consolidado de enero de 2018 no contenía ninguna mención a unidades geográficas menores: sus únicas menciones facultativas eran los términos tradicionales de crianza. La prensa especializada sitúa el cambio normativo en 2019, lo que encaja con esa ausencia.

Antes de eso, quien quería poner el nombre de un pueblo en la etiqueta se acogía a la normativa general de Castilla y León. Así lanzó Legaris en 2018 la primera colección de vinos de pueblo de la zona, con un tinto de Alcubilla de Avellaneda, en Soria, y dos burgaleses, de Moradillo de Roa y Olmedillo. Su director, Jorge Bombín, ha recordado lo difícil que fue consensuar aquellas etiquetas con el Consejo Regulador por lo novedoso de la propuesta.

Por qué está pasando ahora

Hay tres motivos que las fuentes especializadas repiten. El primero es climático: el calentamiento ha desplazado la atención hacia los viñedos más altos y ha devuelto el foco a la parte soriana de la denominación, la más fría y la más olvidada durante la era de los tintos concentrados.

El segundo es la revalorización de la viña vieja, que en Ribera suele ir asociada al viñedo mezclado, con cepas de variedades distintas plantadas juntas, algo que durante años se consideró un estorbo y hoy se considera un patrimonio.

El tercero es el efecto de un ejemplo concreto. El ascenso estilístico de Dominio del Águila encumbró el pueblo de La Aguilera y demostró que había mercado para una Ribera distinta. A partir de ahí, el camino quedó abierto.

Conviene no perder la escala de lo que hablamos: según el propio Consejo Regulador, la denominación reúne 26.123 hectáreas de viñedo, 311 bodegas, 7.877 viticultores y 63.630 parcelas. Esta corriente es todavía una minoría dentro de un gigante.

Dominio del Águila, el caso que lo cambió todo

La Aguilera es un pueblo de menos de 400 habitantes a 10 kilómetros de Aranda de Duero, a 800 metros de altitud. Allí trabaja Jorge Monzón, que se formó en el Domaine de la Romanée-Conti, en Borgoña, y pasó por Vega Sicilia y Arzuaga antes de montar lo suyo.

La bodega maneja más de 30 hectáreas de viñas viejas, con parcelas de cepas en pie franco, y trabaja bastante más que tempranillo: albillo, bobal, brunal, monastrell, cariñena y garnacha, en la línea del viñedo mezclado de toda la vida. Su declaración de intenciones es explícita: recuperar el clarete con peso de uva blanca que Monzón recuerda de su infancia y volver a las crianzas largas.

En nuestra selección lo encontrarás en el Pícaro del Águila 2023, elaborado con bobal y variedades blancas. Es la puerta de entrada al proyecto y probablemente la forma más rápida de entender de qué va todo esto.

La Brecha, la Ribera vista desde Galicia

El otro ángulo interesante es el de quien llega de fuera. La Brecha es la incursión en la Ribera del Duero de Curro Bareño y Jesús Olivares, los enólogos de Fedellos do Couto en la Ribeira Sacra. Traen a Gumiel de Mercado la misma manera de trabajar que aplican en Galicia: ecológico, fermentaciones espontáneas y maderas grandes y usadas que afinan sin marcar.

El resultado es el La Brecha Finca La Larga, un tinto de tanino fino y fruta limpia que se bebe con gusto y no cansa. Es, probablemente, el vino que mejor resume de qué hablamos cuando hablamos de la otra Ribera.

Bodega de Dominio de Adrada en Adrada de Haza
Foto: web oficial de Dominio de Adrada

Lo que viene

Hay un tercer nombre al que conviene seguir la pista. Dominio de Adrada, en Adrada de Haza, es una bodega pequeña creada en 2022, con José B. Jiménez-Landi como enólogo y viticultor, y primera cosecha en octubre de ese mismo año. Trabaja viñedos viejos con mínima intervención, elabora con racimo entero y maceraciones largas, y cría en hormigón, fudres y ánforas de barro, sin filtrar ni estabilizar y con dosis muy bajas de sulfitos. Sus vinos llegarán pronto a nuestra selección.

Cómo elegir una Ribera distinta

Tres pistas prácticas. Mira si la etiqueta nombra un pueblo o una viña concreta en lugar de una categoría de crianza. Fíjate en la graduación: estos vinos suelen moverse por debajo de lo que marca la Ribera clásica. Y desconfía del color muy oscuro, porque el viñedo mezclado y las maceraciones sin extracción agresiva dan tintos menos opacos.

Puedes ver toda nuestra selección de tintos o entender cómo puntuamos cada botella en qué es la Nota VIP.

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