
Debajo de la bodega hay un calado del siglo XIX. No es una figura retórica: las instalaciones se levantaron sobre una de esas cuevas del Barrio de la Estación de Haro, junto al Ebro, que los viticultores utilizaban para almacenar las cosechas que después se enviaban a Burdeos. Cuando la familia Rotllant Daurella llegó a La Rioja desde fuera de la región y fundó la casa en 1987, lo que había allí no era un solar vacío, sino una infraestructura de otro siglo construida para guardar vino. Casi todas las bodegas cuentan su historia empezando por el viñedo; en el caso de Bodegas Roda conviene empezar por el subsuelo.
Una familia de fuera y una bodega en cuatro tiempos

La ficha del Consejo Regulador de la DOCa Rioja lo resume en una línea: Avenida Vizcaya, 5, 26200 Haro, zona de Rioja Alta, año de fundación 1987. Detrás de ese registro está el matrimonio formado por Mario Rotllant y Carmen Daurella. En la ficha de equipo de la bodega, Mario Rotllant Solá figura como presidente; la dirección general la ocupa Agustín Santolaya, la dirección técnica Esperanza Tomás Pérez y la de viticultura Isidro Palacios Negueruela.
El edificio no se hizo de una vez. Las instalaciones se han ampliado y adaptado en cuatro fases, en 1991, 1996, 2000 y 2018, y la última se dedicó por entero a eficiencia energética y energías renovables. De ahí viene el sistema de tubos solares que produce agua caliente a 70 grados y agua fría a 7 para la producción y la climatización.
Ciento veinte hectáreas y una veintena de pagos

Roda cultiva 120 hectáreas de viñedo. Setenta son propias y con las cincuenta restantes mantiene distintos acuerdos con viticultores. Esos viñedos se reparten entre los 380 y los 650 metros de altitud sobre el nivel del mar, con 270 metros de desnivel entre el más bajo y el más alto.
Estamos en el punto donde convergen la Sierra de Cantabria y la Cordillera Ibérica en los montes Obarenes, atravesado por el Ebro, y la bodega describe tres influencias climáticas superpuestas: atlántica, continental y mediterránea. Sobre esa base trabaja principalmente con tempranillo, acompañado de graciano y garnacha.
¿Cuántos pagos, exactamente? La web oficial habla de una veintena de pagos vitícolas repartidos por los mejores ecosistemas de la zona. Cuando la bodega cumplió veinticinco años, Verema hablaba de diecisiete zonas distintas. No hay una cifra cerrada y oficial: las dos lecturas no coinciden. Con ese material la casa elabora seis vinos: SELA, RODA, RODA I, CIRSION, RODA I Blanco y el Rosado Reserva Perdigón.
Una tina por viñedo y ocho personas en la mesa

El método empieza antes de la fermentación. La selección final de la uva se hace en una mesa de selección doble atendida por ocho personas, antes del despalillado, y después la uva de cada viñedo se encuba por separado, en tinas diferentes, para no mezclar ecosistemas. Para eso hacen falta muchas tinas y relativamente pequeñas: treinta y cinco de roble francés repartidas en dos naves, diecisiete en la clásica y dieciocho en la moderna, con capacidades de 4.000 a 20.000 litros, renovadas cada diez años.
La crianza es cien por cien en barrica de roble francés: varía según el pago, pero la norma habitual está entre 12 y 16 meses, seguida de un mínimo de veinte a veinticuatro meses en botella. Hay además dos cosas que la casa declara no hacer nunca: mezclar vinos de añadas distintas y comprar vinificaciones a otras bodegas.
Al lado de eso hay un trabajo de investigación. En su página de I+D+i los proyectos aparecen con nombre y plazo: VINPRECISE (2025-2028), sobre comprender, predecir y optimizar la fermentación, y LOWpHWINE (2020-2024), sobre suelo, cepa y acidez de la uva, además de una lista anterior que cubre de 2005 a 2021 con IBEROGEN, CoolWine, Fitotox, Itinerario enológico, CENIT Demeter y Craft Sulfree. A eso se suma, según la ficha de bodega de Spanish Wine Lover, la recuperación de 550 biotipos de tempranillo y una parcela experimental de diez hectáreas en Cellorigo con diseño keyline.
Fruta roja o fruta negra: la decisión llega al año

Aquí está la parte que más se malinterpreta. Roda Reserva y Roda I Reserva no son dos escalones de una pirámide con pagos asignados de por vida. La diferencia no es jerárquica de origen, sino de perfil de maduración del tempranillo: tras un año en barrica, el equipo técnico decide qué pagos van a RODA, los vinos de fruta roja, y cuáles a RODA I, los de fruta negra y mayor complejidad. Un mismo viñedo puede ir a RODA I un año y formar parte de RODA al siguiente. Dicho de otro modo, el vino no se decide en la viña ni en la etiqueta, sino doce meses después de la vendimia.
En la ficha de la añada actual, RODA es 91 % tempranillo, 7 % garnacha y 2 % graciano: vendimia manual con mesa de selección, fermentación espontánea en tinas de roble francés, maloláctica en barrica francesa, catorce meses de barrica con un 40 % nuevas y un 60 % de un vino, treinta meses en botella, 14 % de alcohol y 1,5 kilos de uva por cepa en viñedo de más de treinta años, en su mayor parte en Haro y pueblos limítrofes. RODA I, en la misma referencia, es 92 % tempranillo y 8 % graciano, fermenta también de forma espontánea en tina, hace la maloláctica en barrica, pasa dieciséis meses de crianza con mitad de barricas nuevas y mitad de un vino y veinte meses en botella, se clarifica con clara de huevo y llega a 14,5 % vol.
Conviene tomar esos porcentajes por lo que son, la foto de una añada. En 2012 Verema publicaba un RODA I de 100 % tempranillo y un SELA con un 5 % de graciano, mientras las fichas oficiales de hoy dan SELA como 100 % tempranillo y RODA I como 92/8. No hay un coupage fijo que valga para todas las cosechas, y quien dé un porcentaje sin decir la añada está simplificando. SELA, el tinto de menor crianza de la casa, fermenta de manera espontánea en tinas de roble francés y pasa doce meses en barricas seminuevas, con viñas de quince a treinta años de media.
Caso aparte es Roda I Blanco, que es casi un ejercicio de arqueología vitícola: procede de las cabezadas plantadas de blanco en los viñedos viejos de tempranillo de la zona de Haro, sobre rocas sedimentarias alternas de areniscas y margas calizas. Es fundamentalmente viura con una pequeña parte de malvasía de Rioja y garnacha blanca, sin porcentajes publicados, macera en tinas de roble francés, fermenta en tina y en bocoyes y pasa dieciocho meses en bocoy y otros dieciocho en botella. De volúmenes la bodega no habla; las aproximaciones que publica Spanish Wine Lover sitúan RODA en unas 140.000 botellas, RODA I en unas 130.000, SELA en unas 90.000 y CIRSION entre 6.000 y 10.000, pero son estimaciones de un tercero, no cifras oficiales.
Corimbo: el mismo tempranillo, otra provincia
Cuando el grupo decidió buscar las mejores tierras para el tempranillo fuera de La Rioja, el resultado fue Bodegas La Horra, que nació en abril de 2009 en el municipio burgalés de La Horra, en la D.O. Ribera del Duero, y que elabora tres vinos: CORIMBO, CORIMBO I y un rosado. El arranque fueron cuarenta hectáreas de viñedo viejo y de mediana edad procedentes de los hermanos Balbás, viticultores de la zona.
El terreno es distinto al de Haro: suelos profundos en los que se mezclan las arenas con horizontes cálcicos y fondos arcillosos, con dominio de las arenas en superficie y algunas parcelas de alta pedregosidad. El viñedo se sitúa entre 800 y 870 metros, en una zona más fresca del centro-este de una denominación que va de los 700 a los 900. Llueven unos 420 milímetros concentrados entre noviembre y mayo, y el clima continental deja saltos térmicos entre el día y la noche de hasta 20 grados en septiembre y 15 en octubre. Ese contraste sostiene la acidez cuando el azúcar ya está hecho, y encaja con una filosofía declarada que cabe en tres ideas: evitar el exceso de madera, preservar la frescura y extraer con cuidado para buscar finura de taninos.
CORIMBO es 100 % tinta del país con catorce meses de barrica, un 80 % de roble francés y un 20 % de americano, 14,5 % vol. y viñas de veinticinco a treinta años de media. Corimbo I comparte variedad y proporción de maderas, sube a dieciséis meses de crianza, fermenta de forma espontánea en tinas de roble francés con la maloláctica en barrica y se hace con viñas de setenta años de media. Es tentador trasladar aquí el criterio de Haro y suponer que CORIMBO I se selecciona por fruta negra frente a la fruta roja de CORIMBO, pero la web de La Horra no lo explica así: lo único documentado es la edad de las viñas y los meses de barrica.
La bodega tiene certificación Sustainable Wineries for Climate Protection y pertenece a la Ruta del Vino Ribera del Duero; en el pie de las webs del grupo aparece junto a Roda y Corimbo el logo de Aubocassa, su proyecto de aceite de oliva en Mallorca. Visto en conjunto, lo que une Haro con La Horra no es un estilo de vino ni una receta de crianza, sino una manera de trabajar: separar la uva por orígenes, catar y decidir lo más tarde posible.
Fran, sumiller de VIP Drink.
Lo que cuenta la bodega
- Roda cultiva 120 hectáreas de viñedo: 70 propias y 50 con acuerdos con viticultores. Fuente
- Sus viñedos van de los 380 a los 650 metros sobre el nivel del mar. Fuente
- Nunca usan vinos de otros años para uniformar una cosecha, y la crianza es 100 % en barrica de roble francés. Fuente
Datos leídos en la web oficial de la bodega el 16 de octubre de 2026.
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